
Título: Sesión de tarde.
Año: 2016
Pais: España
Guión: Jonathan Lara
Ilustración: Stephen Hausdorff
Editorial: La cúpula
Sinopsis: Finales de 1982. Isaías, al volante de una furgoneta, recorre el norte de la península proyectando películas en las plazas de los pueblos, un oficio de otro época que él se resiste a abandonar.
Un viaje nostálgico y vital a través del Cine
Aunque mi blog se especializa principalmente en cine, en ocasiones me permito explorar otros medios que, de alguna manera, se relacionan o enriquecen nuestra narrativa audiovisual. Entre ellos, los cómics y novelas gráficas, que en muchas ocasiones sirven como fuente de inspiración, referencia temática o extensión de un análisis cinematográfico. Hoy, quiero hablarles de Sesión de Tarde, un memorable cómic que consigue captar la esencia de una “Road Movie” vital y nostálgica ambientada en la España de los ochenta.
Este relato, realizado por Jonathan Lara y Stephen Hausdorff, nos sumerge en la historia de Isaías, un joven proyeccionista que se encuentra en medio de una crisis personal y existencial en plena transición hacia la adultez. A lo largo de sus páginas, la obra nos invita a recorrer un camino de autodescubrimiento, añoranza y madurez, cargado de optimismo y vitalidad, pero también de ciertas dosis de nostalgia por el tiempo pasado y el cine clásico que lo acompaña.
Cada capítulo se presenta con un cartel ilustrado de películas emblemáticas del cine clásico, tales como L’Atalante, Centauros del desierto (Más corazón que odio) o La novia de Frankenstein, que no solo funcionan como ventanas visuales, sino que refuerzan la idea de que el protagonista, más allá de su rol en una sala de proyección, es un amante del cine que recompone las piezas de su propio pasado familiar. La narrativa no se limita a la historia central; los personajes secundarios tienen un peso propio, enriqueciendo la trama y permitiendo que el lector conozca sus vidas de forma tan significativa como la del propio Isaías.

Uno de los puntos fuertes de la obra es la forma en que Lara y Hausdorff combinan la nostalgia del cine clásico con un retrato ofrecen de la juventud en los ochenta, logrando crear una atmósfera que evoca sentimientos y recuerdos tanto personales como colectivos. La historia aborda temas como la pérdida, los miedos, los resentimientos y la esperanza en un futuro que siempre está por construirse, todo ello sin dejar de lado un tono ligero y, en ocasiones, humorístico.
¿Dónde encontrarlo? En España, Sesión de Tarde se puede adquirir con facilidad en la editorial La Cúpula, tanto en librerías especializadas como en grandes superficies como Fnac o El Corte Inglés. En Latinoamérica, en especial en Argentina, aún no cuenta con una edición oficial formal, pero confiamos en que pronto estará disponible, y en ese momento, recordaremos este artículo para recomendarlo.
Un poco de historia sobre los autores
Jonathan Lara, nacido en Chile y afincado en las Canarias, se formó en fotografía y guión en Madrid, desarrollando una carrera en el mundo audiovisual. Como guionista, ha trabajado en series, reality shows y proyectos independientes, además de dirigir cortometrajes como La piedad de los hemisferios y La metamorfosis del señor K, que han sido seleccionados en festivales internacionales. Su incursión en el mundo del cómic empezó en fanzines y revistas online, y también es autor de la antología de relatos La lengua de las cien palabras. Su visión cinematográfica y narrativa se reflejan en la sensibilidad con la que abordó Sesión de Tarde.
Stephen Hausdorff, criado en A Coruña y residente en Roma, cuenta con una trayectoria que abarca diversos ámbitos del arte gráfico y audiovisual. Colaboró con fanzines en España e Italia, dibujó tiras para el periódico Metro de Hong Kong, y en 2012 publicó el webcomic Ice Cream Surfer, protagonizado por un brócoli en un mundo de helados. Su experiencia como ilustrador y animador 2D para videojuegos, series y publicidad –incluyendo colaboraciones en producciones japonesas como Inazuma Eleven o Casshern Sins– se refleja en su estilo dinámico y expresivo, que aporta una esencia fresca y cercana al tono nostálgico y humorístico de la obra.
