
Título: El abuelo que saltó por la ventana y se largó.
Año: 2012.
Pais: Suecia.
Escritor: Jonas Johanson.
Editorial: Salamandra.
Sinopsis: Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Allan Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Pero Allan Karlsson no es un abuelo centenario cualquiera a lo largo de su vida ha coincidido, en una sucesión de hilarantes encuentros, con Franco, Stalin o Churchill; además, ayudó a Oppenheimer a crear la bomba atómica, fue amigo de la esposa de Mao y agente de la CIA, siempre fiel a su absoluto rechazo a dogmas e ideologías.
Una comedia llena de sarcasmo e ironía.
Nos encontramos ante una obra que, en su sencillez aparente, se revela como una lectura rápida, amena y profundamente divertida, envuelta en una clave de comedia que promete arrancar más de una carcajada. Pero detrás de su tono ligero y cómico, esta novela también guarda una capacidad de reflexión sobre el paso del tiempo, la historia y la condición humana, con un estilo que desafía los convencionalismos y se adentra en una narrativa poco común en la literatura contemporánea.
Como es habitual en la tradición literaria sueca, la obra de Jonasson combina en cierta medida elementos propios de la literatura negra o satírica; sin embargo, no debe confundirse con sagas como Millennium o Asesinos sin rostro, que abordan temáticas mucho más oscuras y complejas. En cambio, El abuelo que saltó por la ventana y se largó se presenta como una fábula moderna, que viaja a través del tiempo, entrelazando el pasado y el presente en una estructura narrativa que alterna capítulos impares en los que se narra el día actual del protagonista, y capítulos pares que rememoran su infancia, juventud y aventuras a lo largo del siglo XX.
Cada episodio ofrece la visión particular y, en ocasiones, irreverente del personaje principal, Allan Karlsson, quien desde su aislamiento en un hogar de ancianos se embarca en una fuga inesperada y disparatada. La novela no solo cuenta las peripecias de un anciano que decide abandonar a la fuerza su residencia en un momento de crisis, sino que también construye un relato que genera una reflexión sobre los acontecimientos históricos en los que Allan ha tenido participación involuntaria, a menudo con resultados absurdos y cómicos. La combinación de episodios del pasado y el presente dota a la obra de una estructura dinámica que, pese a algunas historias de dureza, como la mención a la prisión o la esterilización forzosa de uno de sus personajes, evita en todo momento emitir juicios de valor de manera moralizante. Jonas Jonasson opta por una visión que muestra una variedad de personajes singulares del siglo XX, abordados desde un punto de vista poco convencional, con humor y un toque de ironía.
Un aspecto curioso y a la vez interesante es cómo, en algunos casos, la historia del pasado de Allan y sus aventuras más alocadas parecen eclipsar la actualidad, que en ciertos momentos pierde vigor, pero sin que ello afecte el tono general de ligereza y diversión que la obra pretende transmitir. La esencia de la novela radica en su capacidad para divertir y hacer pensar, sin caer en moralismos o en una visión demasiado pesimista del mundo.
El abuelo que saltó por la ventana y se largó no es solo una novela entretenida y llena de situaciones absurdas, sino también una reflexión sobre cómo la historia y la memoria colectiva se entrelazan con las experiencias individuales, a menudo de forma hilarante y sorprendentes. La obra invita a los lectores a cuestionar los límites entre lo correcto y lo incorrecto, lo serio y lo cómico, y a disfrutar del viaje con un toque de humor y sensibilidad.
Un poco de historia sobre Jonas Johanson
Jonas Jonasson nació en Växjö, una pequeña ciudad del sur de Suecia, en 1962. Tras una extensa carrera como periodista, consultor de medios y productor de televisión, decidió cambiar de rumbo y dedicarse a escribir la historia que llevaba años incubando. Se instaló en Ponte Tresa, un pequeño pueblo junto al lago de Lugano, en Suiza, donde creó esta obra que desde entonces ha cosechado un notable éxito internacional: ganó el Premio de los Libreros en Suecia, fue traducida a treinta y cinco idiomas y ha vendido más de seis millones de ejemplares en todo el mundo. Actualmente, Jonas Jonasson reside en Suecia, en una pequeña isla en el mar Báltico, desde donde continúa escribiendo y colaborando en diferentes proyectos literarios.
